Definición de altamente sensible

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RAE: primera parada

Esta mañana tenía curiosidad por conocer la definición de la RAE de “sensibilidad” y “sensible”. Mientras que sensibilidad se define como la “cualidad propia de sentir de un ser animado” o “manera peculiar de sentir o pensar”, alguien sensible sería “capaz de apreciar algo o reaccionar emocionalmente a ello”. Aparecen otras definiciones como “propenso a emocionarse y dejarse llevar por los sentimientos” y hablando de APARATOS “capaz de registrar fenómenos poco intensos o diferencias mínimas en una determinada escala”. Si entendemos ser humano como aparato, no estaría mal.

Sin querer entrar en un debate absurdo sobre si las definiciones son o no todo lo correctas que nos gustaría, nos da una idea de lo que queremos decir con “altamente sensible”.

La última definición del “aparato” me hace recordar la cantidad de estímulos que uno recibe, por ejemplo, al entrar en un bar: de inmediato percibes la colonia del que te pasa por el lado, el estado de ánimo de la camarera, la conversación de la mesa cercana y la información que te llega de su comunicación no verbal (¿una pareja discutiendo?), el sonido del teléfono de más allá… y a todo ello necesitas “poner atención” a quién te acompaña.

Cuatro rasgos básicos

Una persona con alta sensibilidad vive todo de forma mucho más intensa; al recibir una mayor estimulación del entorno, sus emociones también tienden a ser más poderosas.

El otro día leía en el libro de Elaine Aron que las personas altamente sensibles reúnen estos cuatro aspectos:

  1. Profundidad de procesamiento: “tendencia a procesar y reflexionar a fondo hasta los detalles más sutiles”. Según recientes estudios las personas PAS al analizar dos imágenes con ligeras diferencias muestran una actividad cerebral mayor en la zona que se ocupa de la percepción de los detalles. Es decir, una mayor conciencia de lo que ocurre tanto fuera como dentro de nosotros.
  2. Fácilmente sobreestimulado: si sois papás de un niño PAS sabréis a qué hace referencia este punto. Se trata de que la alta sensibilidad hace que al exponernos a la misma cantidad de estímulos que el resto tengamos una mayor tendencia a sentir un exceso de estimulación y saturarnos con ella. En los niños, este efecto es brutal.
  3. Emocionalmente reactivo: aparece una reacción emocional en la mayoría de circunstancias y situaciones.
  4. Elevada empatía: gran e casi incontrolable capacidad de ponerse en el lugar del otro. Si estás leyendo esto, seguramente también sabes a qué me refiero porque has llorado ochenta veces con los anuncios de la tele.

Recomendación final

Por cierto, estoy empezando a leer “El don de la sensibilidad en la infancia”, de Aron, del que he sacado estos cuatro rasgos. Como era de esperar me está apasionando, así que no hay riesgo de equivocarme cuando os digo: no hay mejor inversión si tienes un niño sensible.

Abrazos de esos muy sudorosos y apretaditos, que nos encantan a los PAS en esta época del año, cuando casi puedes saber de que cenó la otra persona jejeje

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